Fotografía

Hay muchos caminos y cada fotógrafo contará una historia distinta sobre como se enamoró al disparar. En mi caso estudié diseño gráfico y una de las asignaturas era la fotografía.


  • Práctica, práctica y más práctica. Teníamos muy poca base teórica. Recuerdo que nos daban temas bastante genéricos sobre los que trabajar. Salir y fotografiar por nuestra cuenta era la forma con la que aprendí este arte. Enseguida me di cuenta que era fácil para mi captar momentos interesantes, o como decía Henri Cartier-Bresson, «El instante decisivo».

  • La cámara. Un factor que marcó mi aprendizaje fue que el primer año nos obligaban a disparar en cámara analógica. Esto hizo que cada fotografía que tiraba cobrara una importancia extra. Cuando trabajas con analógico y quieres fotografiar un instante, pongamos por ejemplo la posición concreta de un deportista o algo espontáneo que sucede en la calle, te encuentras con la naturaleza del tiempo, que no puedes detener y precisas de intuición y rapidez para «cazar» ese instante. Por otra parte está la limitación del número de fotografías que puedes realizar, a lo que hay que añadir el coste que supone cada una de ellas; eso por no mencionar el engorro de cambiar el carrete.

El resultado, al menos en mi caso, fue tratar cada fotografía como una obra única e irrepetible de gran importancia.

¿Quiere decir esto que sea la mejor forma de empezar?

Bueno, hace que conozcas la fotografía en su esencia y te sientas un poco como los maestros de la fotografía clásica. Pero mas allá de este romanticismo y alguna habilidad extra que pudieras adquirir no es para nada necesario empezar así.

Al contrario de lo que se suele pensar la cámara no es decisiva para una buena fotografía. Puedes buscarte una reflex digital de segunda mano por menos de 300€.

  1. No olvidar la teoría. Una vez tengamos la cámara y las ganas podemos empezar con eventos, amigos y familiares. Algo importante es acompañar este camino de formación teórica de forma paralela. No creo que sea necesario ser un erudito en la materia para dar los primeros pasos y a medida que crezca tu experiencia y conocimiento surgirán más y más dudas y querrás saber cada vez más.

  1. Un material adecuado. Concretando más en el material necesario para empezar, puedo decir que yo me inicié en el formato digital con:
    1. una Canon 550D, más que suficiente.
    2. Posteriormente adquirí un objetivo 50mm de 1.8 de apertura (que recomiendo por su bajo coste, unos 100€, y calidad más que aceptable)
    3. A continuación me hice con dos flashes Yongnuo YN560 (que actualmente valen poco más de 50€ cada uno).
    4. Junto con unos paraguas traslúcidos y sus trípodes correspondientes.

¿Cambiaría alguna de las compras que expongo con la perspectiva del tiempo? La respuesta es NO. En mi caso particular, busqué mucha información y acerté.

Mi recomendación: buscar los modelos que se fabrican actualmente por un precio similar y optar por ellos. Estamos hablando de que por un presupuesto asequible podéis tener un estudio en casa y con el dominio necesario de la luz y la cámara podéis obtener resultados profesionales.

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